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CONDENAN A 20 AÑOS AL MARIDO DE LA MUJER DEGOLLADA

El jurado consideró probado que la mató para seguir su relación con su amante

D.D. / R.A. – Abc – 28/06/2012

España, Andalucía, Córdoba – El juez ha condenado a 20 años de cárcel al hombre al que un jurado popular declaró culpable la pasada semana de matar a su mujer en La Torrecilla en mayo del pasado año. El togado acepta así la propuesta de pena del fiscal y de las acusaciones populares y particular.

El jurado consideró probado que el encausado, que responde a las iniciales de C.W.T.M., decidió matar a su mujer debido a que la relación con ella se había hecho insostenible después de que ella se enterara que tenía una amante.

El 15 de mayo de 2011, antes de salir con su esposa a cenar, C.W.T.M. cogió unos guantes de látex «con el fin de evitar huellas cuando le diera muerte, y un cuchillo de unos 18 centímetros de hoja», señala el veredicto del juez. Después de la cena, verdugo y víctima salieron del restaurante y «se dirigieron hacia un camino de tierra que hay paralelo al río Guadalquivir [...]». Se bajaron del coche sobre las 2.00 horas, «momento en el que C.W.T.M. aprovechó para esconder entre sus ropas un cuchillo y coger los guantes. Entonces, el acusado, de forma sorpresiva, asestó una puñalada a su mujer en el costado izquierdo [...]. Seguidamente, la agarró desde atrás y le clavó el cuchillo otras dos veces en el pecho derecho [...] y con la finalidad de acabar con su vida, la degolló».

Según manifestó el jurado en su día, entre los elementos de convicción que determinaron su veredicto destacan los trozos de guantes de látex que hallaron los agentes junto a la víctima y que contenían restos genéticos de ambos y sangre de la asesinada. Además, el acusado aseguró que la noche de autos estuvo utilizando el ordenador, cuando se ha demostrado que no fue usado desde las 22.30 hasta las 8.00 horas.

A estos hechos se suman otros indicios que constituyen pruebas de cargo, como que cambiara el seguro de vida a nombre de su mujer semanas antes de acabar con su vida para que, en caso de que muriera, la hipoteca del piso que compartían quedase saldada.

Para el jurado, el acusado aprovechó también las circunstancias de lugar y tiempo, de modo que la víctima estaba en ese momento «absolutamente indefensa». Contempla, además, la agravante de parentesco: era su esposo, por lo que la mujer estaba totalmente confiada y jamás pudo haberse imaginado que su marido la mataría.

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