Brasil, Río de Janeiro, 18/05/2013 - Brasil contradice la legislación internacional en el combate a la trata de personas, porque la mantiene invisible e impune. Eso alienta este delito practicado con fines sexuales, trabajo forzado, adopción ilegal y trasplante de órganos, aseguran especialistas. Las leyes locales castigan más severamente el narcotráfico que los casos en que la trata se considera delito. La venta de drogas, por ejemplo, tiene penas de cárcel de entre cinco y 15 años, en régimen cerrado, mientras que la trata con fines de explotación sexual se castiga con un máximo de ocho años en régimen semiabierto.
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