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Silvia Federicci, “Es necesario pensar los comunes como creación de nuevas formas de poder”

Silvia Federicci, autora del conocido libro Calibán y la bruja ha realizado y una gira presentando su nuevo libro “Revolución en punto cero”. La escuchamos en un encuentro hablando de los comunes y el capitalismo así como el papel que están jugando los comunes en las luchas sociales actuales

 

Charo Marcos – Feminicidio.net – 31/05/2014

España, Madrid - Silvia Federicci (1942, Parma, Italia) es escritora y activista feminista estadounidense situada en el movimiento autónomo dentro de la tradición marxista. Profesora de la Universidad de Hofstra, Nueva York, es autora del conocido libro Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. (2004).

Durante el mes de mayo ha realizado una gira en distintas ciudades españolas presentando su nuevo libro “Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas” que incluye algunos de los textos fundamentales de la campaña Salarios para el Trabajo Doméstico así como importantes análisis sobre el impacto de los Programas de Ajuste Estructural en los países del Sur, la receta universal del Banco Mundial para la expansión de la economía capitalista en todo el planeta, programas de los que fue testigo en Nigeria donde Federicci trabajó como profesora en la década de los 80.

Acudimos al encuentro que tuvo lugar en el Campo de la Cebada, Madrid en el que se entabló un diálogo en torno a los comunes y el capitalismo actual, el papel que están jugando los comunes en las luchas sociales actuales.

Silvia Federicci inició su intervención con una afirmación rotunda, “los comunes no son una cosa utópica. Es la forma en la humanidad ha organizado su evolución en la historia.” La humanidad no se organizó en comunidades privadas gobernadas por el Estado. La privatización de la riqueza de la naturaleza son realidades sociales y políticas recientes. Cuando pensamos en los comunes pensamos en el medievo, en Occidente, pero en muchas partes del planeta han continuado existiendo así hasta el presente, en América del Sur, en África.

Hoy se piensa en los comunes como un tipo de utopía cuando la propiedad privada es una realidad que se ha impuesto en Occidente hace “sólo” 500 años. El capitalismo se ha generado sobre la desposesión de los comunes. Marx ya dice que el proceso de acumulación del capitalismo se inicia con el cercamiento de las tierras y la obligación en la que sitúan a las personas de vivir de su trabajo a cambio de un salario.

El cercamiento no sólo es de las tierras, los bosques y las aguas que hacen que la gente tenga que aceptar el trabajo por salario. En su inicio esta práctica era considerada como una forma de esclavitud, hasta que se acostumbraron a vivir por un salario y no por el acceso y uso de la naturaleza y la riqueza que produce.

El capital se desarrolla por muchas formas de cercamiento, no sólo de la tierra, también del conocimiento producido por la comunidad, la ciencia médica, el cuerpo, la reproducción.

El capital ha operado un cercamiento también a través de las relaciones, con el progreso de la familia nuclear heterosexual, donde antes había relaciones de familias extensas, familias grandes basadas en el trabajo producido por la comunidad.

La caza de brujas está relacionada con estos procesos de cercamiento. Ha sido una forma de ataque a la resistencia al expolio y también porque fue el inicio de una campaña de divisiones en la comunidad entre mujeres y hombres. Así, se acusa a las mujeres de ser maléficas, opuestas a la comunidad, la familia o la iglesia. Hoy, la caza de brujas está volviendo a muchos países, aunque estas noticias no encuentren eco en los medios de comunicación, en India, Nepal, Papúa, en países africanos y esta caza de brujas coincide con lugares en los que se lanza un ataque grande contra la privatización de tierras y recursos naturales. Vemos como hoy también hay una relación directa entre esta persecución y la destrucción de los comunes, de la riqueza y las relaciones comunales.

HABLAR HOY DE LOS COMUNES

Las reflexiones que expone Silvia Federicci son fruto de sus propias ideas y de discusiones con compañeras y compañeros de todo el mundo.

La importancia del discurso de los bienes comunes se da desde los años 80 cuando se ven las consecuencias del proceso impulsado por el neoliberalismo, al ver que marchamos hacia una sociedad sin acceso a nada, “llegará un momento en que tengamos que pagar por poner los pies sobre la tierra que pisamos”. Se prosiguen en los años 90 con luchas para parar este proceso como por ejemplo la del movimiento zapatista, que no es sólo una lucha por la tierra sino por el territorio. Hoy, prácticas de construcción de comunes se pueden encontrar en todas partes del mundo. Se empieza a ver la práctica de los comunes como una respuesta al ataque que el capitalismo hace a nuestras vidas, a que millones de personas no tienen una respuesta a nuestra reproducción social. En esta situación que vivimos ya no se conoce al Estado como protector sino como policía, ejército, sólo se conoce el Estado como enemigo directo declarado.

Por la precarización del trabajo, por los recortes de los servicios públicos no se accede al mercado que está monetarizado, en muchas ocasiones el mercado no existe. Si en estas últimas décadas no mueren más personas al cortar los medios de acceso al mercado es porque la gente todavía ha podido construir alguna tipo de riqueza comunal o formas de cooperación o solidaridad que permiten compartir los recursos y sobrevivir. Ejemplo de ello encontramos en países de América Latina, Perú, Chile, Argentina, que han vivido Estados de terror, y donde han surgido experiencias, en muchos casos iniciadas por mujeres que se han unido con su fuerza común, de crear nuevas formas de solidaridad y confianza entre personas que se habían quedado paralizadas por el terror y por la pobreza así han creado mecanismos para la supervivencia material como es el caso de los comedores populares.

Una segunda reflexión se encamina a pensar en los comunes más allá de la supervivencia, a pensar los comunes como la construcción de comunidades de resistencia, que significa que es necesario pensar los comunes como creación de nuevas formas de poder. Pensar los comunes como un contrapoder ante el capital para enfrentarse al Estado con una posición de mayor fuerza, no con una posición de debilidad, por eso es importante pensar los comunes más allá de la supervivencia sino como una forma de resistencia. La forma de organización de los trabajadores que se habían construído en los dos últimos siglos han desaparecido por el proceso de la globalización. A eso alude en el título de su último libro. Hoy confrontamos una situación en la que muchas formas organizativas han sido destruídas para favorecer la deslocalización del proceso productivo, para la definición de nuestras ciudades, el consumo que siempre aumenta, la emigración que expulsa muchos jóvenes de sus tierras. Por eso es necesario pensar los comunes como prácticas que empiezan a reconstruir el tejido social impulsando nuevas formas de solidaridad, cooperación, colectivización de la vida, de la riqueza social que permite el tipo de reclamos de lo que ha sido robado por el Estado para el capital.

La tercera reflexión gira en torno a pensar los comunes como un tipo de lucha, de práctica, que inmediatamente introduce, transforma nuestra vida. Introduce la lógica de las visiones del mundo que deseamos construir. Los comunes son una forma de lucha que es necesario llevar en todas las luchas. Traemos una perspectiva particular cuando luchamos contra la privatización de la Sanidad, la Educación, del transporte. Se puede luchar de muchas maneras diferentes, se puede para reconstruir lo que había antes, que está en peligro o se puede luchar de una forma que va más allá de la reposición de lo que estaba. Es muy importante reconocer que lo público no es algo que podemos controlar, es una forma mixta de privatización, por eso es importante ir más allá de lo público.

Es la necesidad de empezar a transformar nuestra vida para empezar a vivir en un mundo no basado en la jerarquía, la explotación, donde la reproducción de la vida es el fin de la sociedad y no la acumulación de la riqueza. En ese sentido el 15M y las mareas en España han sido una fuente de inspiración en el movimiento que se está dando en EEUU.

A partir de estas reflexiones se dió paso a un diálogo, a una reflexión colectiva con las/los asistentes en torno a la exposición así como a las ideas y acciones que se están desarrollando sobre el proceso constituyente, la presencia de las mujeres en las luchas sociales, la defensa de los comunes, la manera de comunicar los bienes comunes y cómo articular la expansión de las experiencias que se están dando en torno a los mismos, por ejemplo, los zapatistas y la lucha por el territorio, los "fast food workers" en USA reclamando condiciones salariales dignas, las enfermeras rebeldes luchando por la Sanidad.

La grabación completa de este encuentro está disponible en estos enlaces:

http://bambuser.com/v/4629052

http://bambuser.com/v/4631371

 

 

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