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Ada Colau: “En la PAH hay un claro protagonismo de las mujeres”

No solo paran desahucios. Paran el desánimo y la desesperación de quienes van a perder su casa. Paran el sadismo que emplean la banca y el Estado en la ejecución de las hipotecas. Paran la propaganda oficial que los califica de violentos, nazis o etarras. Paran una falsa idea de democracia continuista del Franquismo. Lo que consiguen es mucho más de lo que parece. Y de lo que es: poner en jaque a un gobierno y a un modelo de sociedad

 

Graciela Atencio - Feminicidio.net - 22/11/2013

España, Madrid - La Plataforma cuenta con 200 nodos en el Estado español. Molesta tanto a los poderes político y económico que la servidumbre voluntaria encabezada por los gobernantes del PP, impulsa una reforma del Código Penal que los pare a ellos con multas de hasta 30.000 euros por impedir un desahucio. Ada Colau lo tiene claro: “vivimos en una democracia secuestrada y con un Estado fallido”. Esta catalana, fundadora y portavoz de la PAH, nacida en 1974, lleva en la piel lo que hace y sus palabras no suenan huecas ni vacías. Transmiten ideas, emociones, un malestar trastocado por la pasión, convicciones que se vuelven reivindicaciones en defensa de nuestros derechos. Y dice “nuestros” porque le interesa construir en plural. No pretende tener un discurso complejo pero lo tiene. No pretende ser líder pero lo es. Transita un camino que no empezó con la PAH sino mucho antes. Lo cuenta en esta entrevista y en su participación en las Jornadas “Subjetividad y lógicas colectivas: trazando el cambio social”, organizadas por el Foro Psicoanalítico y el Colegio de Psicoanálisis de Madrid a finales de octubre pasado.

 

- ¿Cómo le damos continuidad a esta lucha social para construir una democracia desde abajo y desde ese 99 por ciento al que pertenecemos?

- Una de las claves es mantener los planteamientos de transformación política que aporten soluciones a nuestra vida cotidiana. Estamos en una situación de emergencia social. Más que nunca hay necesidades básicas que cubrir: alimentación, vivienda, sanidad, de todo tipo… Hay que generar espacios colectivos y de comunidad. Puede ser en nuestro barrio, puede ser a través de las asociaciones de padres y de madres de las escuelas donde llevamos nuestros niños. Puede ser en nuestros ámbitos profesionales. Otra de las claves es que cuántos más seamos capaces de no separar el activismo político de transformación de nuestra vida cotidiana, será mejor. Tenemos que politizar nuestros espacios, buscar alianzas con quienes nos vemos cada den la escuelacuya mayorrrdinacinon quienes nos vemos cada diios, de buscar alianzas. iños.io. 99 por ciento, cuya mayorrrdinacinía en el trabajo, el mercado, la escuela, la plaza… Ahí hay que generar esos espacios y hacer una estrategia compleja. Por un lado, buscar mecanismos para hacer frente a nuestras necesidades: comer, vestirnos, habitar viviendas y no dejar de interpelar a la administración para que, supuestamente, haga su papel –no lo hace- incurriendo en la desobediencia civil. Ahora mismo estamos ante un gobierno ilegítimo y un Estado fallido. No es un derecho sino una obligación de la ciudadanía desobedecer masivamente para destituir este régimen corrupto y buscar mecanismos concretos de auto-tutela de los derechos. Si ahora mismo quienes tienen que garantizar los derechos no lo hacen, pues hay que buscar mecanismos propios que pasan necesariamente por la desobediencia civil. El derecho a la vivienda para los desahucios se traduce en recuperar viviendas vacías pero se puede extender a ocupar los hospitales para que no nos lo privaticen ni lo roben, ocupar los Ayuntamientos, las escuelas, las universidades, todo eso es nuestro y hay que defenderlo. Que no nos lo roben porque ahora estamos ante una ofensiva del expolio.

 

- ¿Qué opinas del proceso constituyente?

- A ver, depende. Con el concepto claro que estoy de acuerdo. El proceso constituyente apela a ese deseo compartido y generalizado de la gente. Aquí no se trata de hacer pequeñas reformas sino de volver a acordar las reglas del juego democrático. También tiene otros nombres, hay quienes hablan de refundar la democracia, de recuperar la política, de democracia real. Son distintos nombres para conseguir lo mismo: reapropiarnos de la política y realmente decidir. No votar cada cuatro años sino decidir las reglas del juego. El proceso constituyente es un concepto que suma en ese sentido. Ahora, lo más difícil del proceso constituyente es que es un proceso, no es una receta mágica de que con un líder y dos movimientos nos presentamos a unas elecciones y así lo vamos a conseguir. Dicho proceso puede llevar mucho tiempo. El capitalismo tiene trampas que anidan dentro nuestro, una es la del ritmo frenético. Nos han metido la idea de que si con dos manifestaciones no conseguimos algo, hemos fracasado. Pues va a ser que no, que para hacer un cambio de paradigma y de modelo vamos a necesitar años, transformar una cultura, un sistema de valores que nos atraviesa, que no está fuera sino dentro de nosotros. Tendrá momentos de avances y de retrocesos. Y muchos distintos niveles de participación.

 

- ¿Qué le dirías a las personas que están deprimidas o desanimadas, que creen en la lucha social pero no tienen fuerzas para participar activamente en la transformación política?

-Una de las cosas que últimamente digo es que hay que preguntarse a quién le interesa que tú estés deprimida. Realmente ahora mismo hay un discurso oficial que no es casual, nos llega de algunas maneras explícitamente desde el poder económico y político y subliminalmente a través de los medios de comunicación, nos dice: “las cosas están muy mal. Los recortes son duros e injustos pero no hay alternativas (ya ni siquiera nos intentan maquillar la realidad)”. Desafiar hoy esa versión oficial pesimista forma parte de cualquier inicio de proceso de transformación social. Hoy, yo creo que hay que ser optimistas por militancia, aunque no lo seas en general. Que tú estés deprimida le conviene al poder y seguro hace que las cosas no cambien. Ahora estamos en una situación en la que si no nos movemos y nos quedamos en casa, es lo más peligroso que podemos hacer. En ese caso, seguro que vamos hacia el abismo. El poder ya tiene una estrategia declarada que es recortar derechos básicos, empobrecernos y hacer que las desigualdades aumenten más que nunca. Eso sólo va a cambiar si somos capaces de organizar un contrapoder. Nosotros somos mayoría. El problema es que estamos desorganizadas. Es cuestión de ponernos a ello. Entonces descubriremos que tenemos mucho más poder que el que creemos tener.

 

- ¿Qué recomiendas a aquellos grupos de personas o de movimientos sociales que no se han organizado mediante una estrategia de alianzas con otros movimientos sociales?

- Quizás no hay que hablar tanto y centrarse en la práctica. Está bien que cada una tenga distintas ideas y que haya distintas ideas sobre muchas cosas pero tú puedes hacer énfasis en que todo el mundo se ponga se acuerdo en la visión global o ponerte de acuerdo en cuestiones mínimas y a partir de esas cuestiones mínimas y de la práctica, día a día, donde estás codo con codo, trabajar con gente para que los prejuicios y las desconfianzas se diluyan e ir construyendo una confianza colectiva.

 

- En tu ponencia hablaste de capitalismo patriarcal…

- Hablo de “capitalismo patriarcal” con frecuencia pero los periodistas le quitan “patriarcal”.

 

- ¿Cuál es la influencia del feminismo en tu activismo social?

- La lucha del feminismo tiene un valor muy importante porque su objetivo es que podamos vivir en una sociedad más justa. El capitalismo está asociado al patriarcado. Como siempre, en todas las tradiciones, hay feminismos de los que he aprendido mucho mientras que de otros me siento profundamente alejada. En la PAH hay muchas feministas.

 

- ¿Cómo se manifiesta el machismo en la PAH? ¿Qué hacen cuando se encuentran con compañeros violentos y machistas?

- Nosotros hemos creado una Comisión de Género dentro de la PAH para todo el ámbito catalán. Tenemos un problema específico de violencia de género con el tema de las hipotecas. Para un maltratador, la hipoteca es una herramienta muy útil. Si deja de pagar su hipoteca, el banco no puede distinguir cuando hay violencia de género o no. El hecho de que deje de pagar la mitad de la cuota es un elemento de presión para la mujer que se agudiza si el incumplimiento provoca la ejecución de la hipoteca. Un caso que se da con frecuencia: hay un divorcio y la mujer tiene la posesión de la vivienda otorgada por sentencia judicial, si los titulares son ambos pero uno de los dos deja de pagar, al banco le da igual que haya una separación y que la mujer tenga la posesión de la vivienda. Si no se paga la totalidad de la hipoteca, el banco va contra la mujer. Es una problemática específica la utilización de la hipoteca como mecanismo de violencia de género y por eso hemos creado las comisiones de género. Lo hemos lanzado por nuestras listas de correo a nivel estatal -que son una de nuestras principales herramientas de coordinación- pero desconozco si funciona en todas las Autonomías. Lo que pedimos es que se creen esas comisiones y que se empiece a recoger esa información de las problemáticas específicas sobre cómo se utiliza la hipoteca en casos de violencia de género.

 

- Dijiste durante tu ponencia que las mujeres son más fuertes ante una situación de desahucio y de desamparo económico. ¿Por qué crees que sucede esto?

- En la plataforma hay un claro protagonismo femenino. Las mujeres son mayoría en las asambleas de la plataforma y asumen todo tipo de roles, tareas y compromisos que tradicionalmente asumían los hombres: portavocía, interlocución con la administración, coordinación directa de acciones de desobediencia civil… El protagonismo de las mujeres es real. Esto tiene varias explicaciones. Una de ellas es que cuando estalla la burbuja inmobiliaria en el modelo capitalista patriarcal, el que tiene el rol de satisfacer las necesidades de la familia, de tener éxito profesional económico, de acumular posesiones y propiedades es el hombre. Cuando todo eso salta por los aires y llega el desempleo, el desahucio y la ejecución hipotecaria de golpe, el hombre queda fuera de juego. Literalmente no sabe cuál es su papel. Nos hemos encontrado con muchos hombres deprimidos, que abandonan el hogar huyendo o casos de alcoholismo o patologías porque no saben por donde salir, incluso de aumento de la violencia de género. Por el contrario, las mujeres que están acostumbradas a buscar soluciones para el día a día, sobre todo si tienen niños, no se lo plantean, cogen las riendas y dicen: “¿con quién hay que negociar? ¿Con quién hay que pelearse”.

 

- Eso también tiene que ver con que las mujeres nos encargamos de los cuidados. ¿No?

- Por supuesto: la vivienda y la alimentación son parte de los cuidados, la amenaza de desahucio pone en riesgo a la vida. Ahí es donde la mujer dice: “haré lo que haga falta por defender esto”. Con una de las obras sociales de la PAH,hemos recuperado un edificio entero en pleno centro de Barcelona y solo un hombre vive allí, el resto de los habitantes son mujeres.

- Son mujeres muy fuertes y el día a día las fortalece aún más. Por eso cuando se enfrentan a la policía en los desahucios tienen la misma fuerza física que los hombres. Veo continuamente a mujeres fuertes y valientes dispuestas a luchar hasta el final por sus hijos y por sostener la vida.

 

- ¿Crees que la PAH va a ganar la batalla por el derecho a la vivienda?

- No tengo ninguna duda. Ahora mismo estamos centradas en la dación en pago y en el alquiler social pero esas son medidas de mínimos. En realidad estamos reclamando una sociedad más justa y más democrática. En la PAH sabemos que la lucha no es sólo por la vivienda, es por la sanidad, por la educación y nos gustaría participar más activamente pero nos desborda el día a día. Tenemos muy claro que lo vamos a conseguir. Porque estamos demostrando que estamos consiguiendo lo más difícil de todo, que es precisamente no resignarnos y hacer más fuerte la lucha si nos juntamos. Eso es lo que realmente le da miedo al poder y por eso nos llaman terroristas y nazis, ve que hemos perdido el miedo, nos hemos juntado y estamos empezando a conseguir cosas. Cuando se pierde el miedo, el miedo cambia de bando y las cosas que eran imposibles empiezan a ser posibles.

A continuación puedes leer la transcripción de su ponencia y el coloquio con psicoanalistas y otros participantes de las Jornadas. También puedes ver su ponencia en nuestro canal de Youtube:

 

 

 CÓMO NACIO LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA

- El movimiento de la PAH nace en Barcelona, dos años antes del 15M, en el 2009. No es un mérito ni mucho menos pero si que es diferente la experiencia por varios motivos. Con la PAH llevamos más años en Barcelona y en Cataluña que en otros lugares. Eso ha generado una dinámica distinta y nos hemos encontrado con nuestras dificultades. No son las mismas que en otros lugares. Otra diferencia importante con el movimiento de otras Autonomías es que en Barcelona surge el movimiento cuando prácticamente no se mueve nada. En el 2009 ya estamos en crisis pero no se mueve nada ni nadie. El 15M surge con una explosión de movilización masiva. Entonces nace la PAH en la mayor parte de las ciudades del Estado. Claro, esa es una experiencia radicalmente distinta para lo bueno y para lo malo. Yo he vivido en primera persona la experiencia de Barcelona y de Cataluña, que es la que tiene una trayectoria más larga. Dicho esto, resulta interesante que me detenga y cuente cómo surgió la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Ahora, una de las pequeñas victorias que ha conseguido el movimiento es que todo el mundo conozca la problemática y sepa qué es la dación en pago. Y no sólo que la gente lo sepa sino que además haya un consenso social bastante importante respecto a las demandas básicas del movimiento, a la visibilización de la problemática y quiénes son los responsables. Cuando nosotros empezamos no había nada de todo esto. La dificultad para crear una plataforma de afectados por la hipoteca era absoluta. No imaginábamos ni soñábamos que cinco años después, formaríamos parte de un movimiento con 200 nodos en todo el Estado que movilizan a miles y miles de personas.

 

LA PROTESTA COLECTIVA ES CREATIVA Y ALEGRE

- Otra de las cosas que también me parece interesante explicar es lo previo a la PAH. La PAH no surge como una seta, no es una casualidad. Surge de movilizaciones anteriores por el derecho a la vivienda de varios colectivos de Barcelona: movimiento vecinal, movimiento okupa, luego concretamente, el Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística, que hace un gran trabajo de análisis y aparece en un libro: “El cielo está enladrillado”, que sitúa la problemática de la vivienda como un derecho vulnerado. Hay un primer estallido en el 2006, con V de Vivienda, un movimiento pre-15M. Evidentemente hay un período fundacional del 15M que es más amplio que para mí empieza a inicios del 2000, con la búsqueda de otras formas de ciudadanía como el movimiento antiglobalización o el “No a la guerra”. Hay ahí una línea de continuidad, un hilo, donde se buscan otras formas de hacer política, donde todas y todos podamos ser protagonistas sin tener un carnet de partido ni sindicalista, sin tener una ideología ni identidad cerrada marcada, pero sí un malestar compartido, con una sensación de democracia secuestrada. Llevamos muchos años denunciando la democracia secuestrada y que los poderes económicos en la sombra son los que deciden. Con el movimiento antiglobalización el foco lo pusimos en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Ahora tenemos el foco puesto en el poder financiero en el Estado español pero más o menos estamos hablando de lo mismo. En ese proceso más amplio está V de Vivienda en el 2006, que comparte bastante cosas con el 15M. Una de esas cosas es que, desde la ciudadanía, cuando nadie se lo espera, se interrumpe la agenda oficial, la mediática, la política y la económica y esa ciudadanía se auto-convoca en las redes sociales y se cita en las plazas.

- Lo que pasó con el 15M había pasado antes en mayo del 2006: miles de personas se dan citan en la plazas y desafían la versión oficial, que era de la de que todo iba estupendamente bien… pero salen miles y miles de personas y dicen: “eso es mentira”. Era una mentira oficial. Antes de que estallara la burbuja nuestra vida era cada día más precaria. Esta el tema de las redes sociales, está el tema de ocupar las plazas, está tema de que el Estado y todos los poderes facticos niegan que los problemas existen. Creo que hay bastantes elementos comunes. Otro elemento común no sólo con el 15M sino con este período más amplio es cómo la ciudadanía busca formas de participación y de expresión que no pasen por ser cómplices de los que provocan esta realidad. Y en esas formas de participación, buscan formas colectivas donde cada uno tenga su espacio individual, donde cada uno pueda decir lo suyo y aportar su creatividad. Otro punto en común de esta época amplia y estos 10 años previos, es la creatividad, la nueva gramática que se está buscando y que se respira en todas estas movilizaciones. V de Vivienda jugaba con la película (V de Vendetta). Jugaba con el lema más famoso: “no vas a tener casa en la puta vida”. Desde una visión clásica de los movimientos sociales era políticamente incorrecto y no te lo podías plantear, sin embargo fue un lema que arrasó y que conectó con el grueso de la gente, miles de personas que no estaban politizadas. En V de Vivienda éramos muy pocas personas las que teníamos trayectoria política. Cuando luego se pone de moda ya llegan los activistas. En un primer momento fue muy hermoso ver a gente normal que no venía de una militancia sino que tenía que salir a la calle porque sino la vida se le iba de las manos. Tenemos un sentir colectivo, una búsqueda de lenguaje creativo y alegre. La protesta no es una cosa triste. Tradicionalmente se identifica hacer política con un espíritu de sacrificio y de tristeza. Pues no, queremos que la política y ocupar las plazas sea algo alegre, afirmativo, que nos de esperanzas. Se respira el deseo y el anhelo de que esto nos haga una vida mejor pero desde ya, no en el futuro sino hoy. Todo eso lo vivimos nosotros en V de Vivienda.

 

 APRENDIZAJE DEL ACTIVISMO POLITICO: ESTRATEGIAS COMPLEJAS

- Fui a la mani del 15M, no pude participar en el proceso previo porque acababa de tener un niño. Mi niño tenía un mes el 15M. Fue muy bonito porque me pareció estar en una mani de V de Vivienda… Me emocionó mucho, tenía un recuerdo maravilloso. La gente que habíamos venido de V de Vivienda, antes del 15M, que fuimos las que pensamos hacer la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, traíamos como mínimo dos aprendizajes fuertes de esa experiencia. Uno, todos los aprendizajes que habíamos acumulado de la burbuja inmobiliaria es que se negó su existencia, hasta que estalló e incluso más allá. Nosotros la sufríamos, sabíamos que existía, sabíamos que había un problema de sobreendeudamiento. Sabíamos que en el 2006, el 90 por ciento de la población ingresaba a la vivienda en régimen de propiedad. Sabíamos que tarde o temprano eso estallaría y las burbujas cuando estallan, como no es la primera vez que esto sucede ni en el mundo ni en la historia; sabemos que siempre pringan los mismos, los más vulnerables, los que pierden el empleo, etc. El Estado negaba la burbuja y no se anticipó tampoco al estallido pero la gente que veníamos denunciando esa situación sí. Vimos eso, lo empezamos a trabajar en el 2008 y formalmente construimos la plataforma en febrero de 2009. En V de Vivienda, lo que había sido en un primer momento –salvando  las distancias, podríamos hacer analogía con el 15M-, lo que había sido en un primer momento de potencialidad brutal, de alegría infinita, de sentirnos que nos íbamos a comer el mundo… de este primer momento de miles de personas que nos auto-convocamos y nos encontramos en la calle, hubo un ciclo rápido de muchísima movilización masiva. Pero luego, de repente cayó en picado. El aprendizaje que hicimos algunos de los que estábamos ahí es que no supimos crear una estrategia más compleja. Más allá de la expresión de malestar, más allá de denunciar un problema, la permanente movilización lleva al agotamiento. Si tú sales a la calle y puedes condicionar la agenda mediática, que se hable de un tema del que antes no se hablaba pero sustancialmente no cambian las cosas y tú vuelves a tu casa y te vuelves a encontrar con la dureza de tu precariedad y todo eso no eres capaz de modificarlo con esa movilización tan estupenda… pues claro, se agota. E incluso en lo que en un primer momento era una potencialidad increíble, al frustrarse, redobla la sensación de impotencia. 

- Otro de los aprendizajes es huir de los maximalismos, ¿No? El maximalismo genera frustración e impotencia. Cuidado: eso no quiere decir que no seamos ambiciosas. Somos más ambiciosas que nunca por la cuenta que nos trae. Hay que ser muy ambiciosas, la realidad es dura pero lo puede ser mucho más todavía, con lo cual, hay que aspirar a cambiarla radicalmente. Pero ser ambiciosas no quiere decir ser maximalistas. Creo que se entiende la diferencia, ¿no? Evidentemente, cuando fundamos la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, lo hicimos gente que ya éramos activistas. Sabíamos que el problema no era la hipoteca sino un problema de vivienda, de mercantilización de los derechos y que eso se da por un modelo económico que se llama capitalismo. Sabíamos también que la gente luchaba cada día por sobrevivir y por buscar soluciones a sus problemas. La punta del iceberg, con el estallido de la burbuja, serían las ejecuciones hipotecarias, le pusimos el nombre literal: “Plataforma de Afectados por la Hipoteca”, para que toda la gente a la que quisiéramos llegar, se diera por aludida. Tú puedes tener un discurso muy complejo de la realidad, un análisis exhaustivo, puedes haber hecho miles de lecturas pero si no eres capaz de interpelar a los otros sujetos con los que quieres construir ese desafío al poder y esa construcción de una sociedad más justa y mejor, pues te vas a quedar solo… hemos tenido unas cuantas experiencias en ese sentido. Primero teníamos que crear algo a quienes interpeláramos. Le llamamos “Plataforma de Afectados por la Hipoteca” pero con un subtitulo, que estuvo desde el primer día: “de la burbuja inmobiliaria hasta el derecho a la vivienda”. En el subtitulo aludíamos a ese cambio de modelo. Y creamos la plataforma “Afectados por la Hipoteca”, no simplemente por decir: ¿cuál puede ser el sujeto más afectado por el estallido? Vamos a conectar con él para movilizarlo. Movilizarse por movilizarse, pues tampoco, ¿no? Evidentemente nos interesaba no sólo porque iba a ser uno de los colectivos más castigados, lo sabíamos pero no tanto como ha llegado a serlo. Nos hemos sorprendido de la magnitud de la tragedia. No era solo que queríamos movilizar a quienes iban a ser afectador por el estallido de la burbuja, sino que veíamos el estallido de la burbuja finalmente como una oportunidad en la que se rompía el espejismo que nos habían vendido, de que este era el mejor de los modelos y que todas y todos ganábamos. La burbuja no fue simplemente unos malos que nos imponen un modelo. No. La perversión del capitalismo es que genera consenso social y se hace con la complicidad. Se impulsa a la gente a que se hipoteque con una política muy agresiva, donde solo desgrava físicamente la compra, no desgrava el alquiler. Cuando se hace la última desregulación del alquiler, donde se trata al inquilino prácticamente como si fuera un criminal en potencia y se liberaliza completamente, eso forma parte del problema… la gente no le ve ningún atractivo al alquiler y por eso se va a la hipoteca. No porque la gente esté loca sino porque la gente quiere una vivienda segura, cosa que es bastante sensata. Entonces, cuando se hacen los últimos ataques a la ley del alquiler, se hacen con un gran consenso social.

 

ESPAÑOLES DOMESTICADOS EN LA SOCIEDAD DE PROPIETARIOS

- La sociedad de propietarios es un proyecto que empieza con el Franquismo. Crear una sociedad de propietarios es crear una sociedad más conservadora e individualista, más domesticada. No es casualidad que los malos hicieran una sociedad de propietarios. Cuando se hace esa sociedad de propietarios, se le está diciendo a todo el mundo un mensaje implícito: “si se ataca a la propiedad, potencialmente se te ataca a ti”. Si tú eres propietario, a lo mejor algún día tú quieres alquilar tu vivienda. Ficticiamente, cualquier ataque a los propietarios, es una ataque a todos y todas nosotras. Pero esto es falso. El ataque a la propiedad es el ataque al multipropietario. El pequeño propietario no tiene la vivienda ni para alquilar ni para especular, la tiene para vivir. Pero se crea la ficción de que el ataque a la propiedad es un ataque a todos nosotros. Eso genera un consenso social y eso hace que la gente acabe siendo cómplice de algo que en realidad la perjudica, que es por ejemplo, la desregulación del mercado del alquiler… Me estoy alargando demasiado en esta parte… La sociedad de propietarios daría para toda una charla. Aquí tenéis al profesor José Manuel Naredo en Madrid, que es de los pocos que habla sobre este tema desde hace muchos años y lo explica muy bien. En este contexto donde se había generado un consenso social, los que veníamos en la crisis luchando por el derecho a la vivienda, veíamos una oportunidad de que se rompiera el espejismo y la mentira que nos habían dicho de que todos tendríamos casa… Lo increíble de todo esto no es ya que esto se geste con una dictadura -es coherente-, sino que llegue la democracia y se profundice y radicalice el proyecto franquista. Eso sí que llama la atención… Aparentemente cambian muchas cosas y algunas no cambian nada o se radicalizan: la liberalización total del suelo, la liberalización del alquiler, todo esto sucedió con gobiernos del PP y del PSOE.

- ¿Hay que cuestionar la propiedad? Claro pero cuidado con hacer discursos ideológicos muy alejados de la realidad. En la Plataforma he aprendido a construir un discurso apegado a la realidad para intentar equivocarme lo menos posible. Una cosa es criticar el modelo de propiedad como un modelo ideológico, otro cosa es confundir los deseos legítimos y sensatos de la gente de tener estabilidad y seguridad con los deseos de ser un propietario especulador. Son cosas distintas. El anhelo de tener una vivienda propia es muy respetable y entonces en un modelo ideal de vivienda debería existir un fuerte parque de vivienda social, un parque importante de alquiler regulado como hay en otros países, un parque de cooperativismo y cesión de uso (modelo entre la propiedad y el alquiler) y podría haber también pequeña propiedad. No hay que confundir la pequeña propiedad con la gran propiedad de la especulación de la vivienda. Ahora mismo tenemos una campaña de Obra Social de la PAH, hemos recuperado 15 edificios enteros de bancos y del banco malo. La vivienda como derecho impide que se priorice la especulación por encima de las necesidades humanas. Por lo tanto hay que priorizar la función social de la vivienda por encima de cualquier negocio.

 

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EL ESTALLIDO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA Y LA OPORTUNIDAD DE CAMBIO

- La burbuja se hizo con un gran consenso social, con un  argumento pseudo-progresista, que te decía la gente falsamente de izquierdas como la del PSOE: “Perdona, claro que defendemos la propiedad porque sería injusto que solamente los ricos pudieran tener un patrimonio y dejar una herencia a sus hijos. Así los pobres podrán también prosperar y dejarle algo a sus hijos, esto es muy progresista”. Con esos falsos argumentos progresistas generaron consenso social y la ciudadanía masivamente participó de ese modelo. Pero claro, con el estallido de la burbuja se vio el engaño. Y los que supuestamente habían hecho la mejor inversión segura, la de comprarse una vivienda, cuando de repente todo eso salta por los aires y acecha lo más arriesgado de tu vida, te encuentras con que lo has perdido todo y resulta que no eras propietario sino sobreendeudado que es una categoría radicalmente distinta.

- Con ese estallido de la burbuja nosotros veíamos la oportunidad de cuestionar el modelo, que la gente empezara a entender que la pildorita de tener la propiedad era un engaño y que había que buscar otros modelos, que había que preocuparse de que la vivienda se regulara y que se hicieran políticas públicas encaradas al derecho y no a la vivienda como mercancía, etc., etc. Por eso digo que la plataforma no surge de la nada sino con todos estos aprendizajes y todas estas reflexiones…

- Realmente acertamos y podemos estar orgullosas la ciudadanía que, una vez más, frente a administraciones que tienen un ejercito de abogados, economistas, medios de comunicación, que todo lo saben, tertulianos del reino, frente a ese ejercito de “sabelotodos”, resulta que nadie vio la burbuja. Nadie avisó, nadie la previno, nadie se anticipó a cómo había que reaccionar pero las ciudadanas sí lo supimos hacer, pues entonces tenemos que estar orgullosas y orgullosos de ello, en la vivienda como en muchos otros temas. Ahí lo hicimos bien, pero lo hicimos mal en lo otro. Pensábamos nosotros, como veníamos del activismo, esperábamos encontrarnos con mucha gente muy enfadada porque había habido una estafa clarísima. La administración no simplemente dejó que los bancos y las inmobiliarias engañaran a la gente sino que participó del engaño activamente y con políticas muy agresivas, desgravando fiscalmente la compra y no el alquiler, liberalizando el alquiler, fidelizando el mercado del crédito, dejando que se pudiera prestar todo el dinero que quisieras por los años que quisieras. Los bancos hacían contratos que eran ilegibles: “te dejo un dinero a cambio de unas condiciones, con una vivienda que es una garantía, sino me pagas te puede pasar A,B,C,D…”. Esto que es así de sencillo, se redacta de una manera ilegible que incluso muchos licenciados en derecho no entienden… evidentemente si lo haces así es con la intención de engañar, sino: ¿por qué lo haces ilegible? Esos contratos se redactaban con cláusulas abusivas, la figura de los notarios, las tasadoras que participaban de las entidades financieras, un largo etc. que afortunadamente ya no hay que explicar porque lo conocemos bien. Pues claramente hay unos indicios de estafa organizada, de engaño explícito de los bancos e inmobiliarias, que nos tiene que enfadar y tenemos que reclamar que se procesen a cada uno de ellos. Pero no olvidemos que los bancos e inmobiliarias son empresas y está en su naturaleza tener el máximo beneficio posible. Más grave es la responsabilidad de las instituciones democráticas que entre sus objetivos no está estafar a la población; se supone que vela por el interés general y por los derechos de todos los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables. Pues nos encontramos con unas instituciones que han hecho exactamente lo contrario, se han aliado con el poder económico para estafar al conjunto de la población. Nosotros, que lo veníamos analizando y denunciando, pensábamos: “la gente tendrá ganas de quemar los bancos, ¿no?”. Pues a ver si podemos canalizar esa rabia hacia algo constructivo, ese era nuestro plan. Pero no, error, convocamos las primeras reuniones y vimos que acertábamos, pese a que no se hablaba del problema hipotecario, aparecieron cientos de personas.

- Nos equivocamos porque no nos encontramos a ninguna persona enfadada, estaba todo el mundo deprimido, devastado, culpabilizado, avergonzado. La gente estaba más preocupada de que sus vecinos y sus familiares se enteraran de que los podían desahuciar, que del propio desahucio. Eso pasa en una sociedad enferma, donde está más estigmatizada la pobreza de una persona honesta que ha sido estafada y empobrecida que el robo masivo de los corruptos de guante blanco. El aprendizaje traumático: el capitalismo no es sólo un modelo económico, también es modelo cultural y emocional, es un sistema de valores personales donde impera el individualismo, la competitividad, la sociedad de consumo. Es un aprendizaje traumático también porque nos habíamos preparado para una lucha titánica muy dura porque sabíamos que los bancos eran el lobby más poderoso de este mundo. Y sabíamos que los bancos tienen tentáculos en los medios de comunicación, en el poder político, en el judicial… con lo cual sabíamos que la lucha iba a ser durísima y larga. Para eso nos habíamos preparado y no dejábamos de pensar que era algo externo y de repente nos encontramos con que el principal obstáculo era interno. Cuando empezamos con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el colectivo no era un sujeto a punto de movilizarse; todo lo contrario: era gente sola, que llegaba a las reuniones y no sabía ni explicar lo que le pasaba. Primero tú tienes que ser consciente y ser capaz de explicarlo y tomar conciencia de que se están vulnerando derechos y de que eres capaz de movilizarte. En cambio venía gente que sólo pensaba en esconderse. En esconderse, en suicidarse, en encerrarse en casa.

 

LA MIRADA FEMINISTA

- Una interpretación en clave de género (creo que no es arriesgada hacerla ya que contamos con cinco años de experiencia) es que este sistema capitalista es también patriarcal. Cuando todo esto salta por los aires… el trabajo, la vivienda… encima en el caso de las hipotecas, te enteras de algo que no te habían informado y es que te conviertes en un proscrito, que hagas lo que hagas no te vas a recuperar jamás, te vas a quedar con una deuda de por vida. Vas a ser moroso y eso ya te hunde en la miseria. Y claro, el estatus económico en esta sociedad capitalista es un status social. Ser ciudadano de primera está vinculado a tu capacidad económica. Generalizando, es el hombre el que debe tener éxito, el que  debe prosperar profesionalmente, ganar el máximo posible y satisfacer las necesidades de la familia. Cuando todo esto salta por los aires, de un día para el otro, el hombre se queda absolutamente fuera de juego: “Ay de mí, le he fallado a mi familia. Cuál es mi lugar ahora mismo. No me voy a recuperar nunca más”. Y la mujer, que además tradicionalmente es quien tiene que enfrentarse al día a día y sacar la familia adelante, sobre todo si hay niños. En esa situación de emergencia se pregunta, “¿con quien me tengo que pelear para que mis hijos coman?” (resumiendo y simplificando mucho)… Mientras que los hombres dejan el hogar, se suicidan o se intentan suicidar,  caen en el alcoholismo, aumenta la violencia de género y un largo etcétera… No podemos dejar de lado esta lectura de género en la experiencia que estamos viviendo en las plataformas. No es casualidad que en las asambleas hayan muchas más mujeres que hombres. Ellas asumen todo tipo de roles, tareas y responsabilidades. Yo formo parte de la más visible a nivel estatal, pero cada plataforma tiene varios portavoces que habitualmente son mujeres. La acción directa de los movimientos sociales es algo clásicamente masculino, pues la desobediencia civil en la PAH la encabezan mujeres y muchísimas veces son las mujeres las que coordinan las acciones en los bancos. Estoy pensando, por ejemplo, en el edificio de nuestra Obra Social, recuperado en el centro de Barcelona, en el barrio del Raval. Son todas mujeres con niños menos un hombre.

 

 EL INDIVIDUALISMO ES EL PEOR ENEMIGO DE LA LUCHA SOCIAL

- Rápidamente tuvimos que hacer un aprendizaje, no habíamos previsto que el obstáculo lo tenemos dentro. Nuestro peor enemigo ahora mismo es el individualismo, la soledad, la culpabilización, sobre todo ahora, gracias al momento del 15M, hemos empezado a renombrar la realidad y a cambiar el imaginario colectivo. El poder que es tan inteligente y tiene tantos tentáculos, cuando estalla la burbuja, rápidamente desencadena un relato de la crisis que desvíe la responsabilidad de los auténticos responsables hacia las víctimas para que los víctimas no piensen en ir a quemar nadie sino en suicidarse o en culpabilizarse. La gente, en tiempos de crisis se dirige a la administración pública, que le dice: “tú que te has creído (mientras que ayer te decían que como persona de bien, tenías que comprar una vivienda), vivir por encima de tus posibilidades, ¿a quién se le ocurre? Eso genera un shock generalizado. Con ese estado de ánimo, aunque no pudimos prever, supimos reaccionar. Lo primero que teníamos que trabajar era dar una dimensión colectiva a esta experiencia. Claramente se estaba viviendo de forma individual y aislada. Lo que hicimos fue crear el asesoramiento colectivo. Partimos de que la gente tiene una necesidad concreta del día a día: “Tengo un problema con la hipoteca. Puedo perder mi casa, tengo que negociar con el banco. No sé cómo se hace, no sé qué me puede pasar. Necesito ayuda y necesito asesoramiento”. Nosotros nunca pensamos en hacer asistencialismo, no resuelve nada. Estamos hablando de un problema estructural. Lo que había que hacer era crear una dinámica de empoderamiento para que todo el mundo se sintiera protagonista en una lucha por los derechos. “Construir” se dice fácil pero se hace difícil y nos ha costado un buen tiempo. Una de las primeras piezas clave fue el asesoramiento colectivo. Primero, tenía unos efectos prácticos, nos venía un alud de miles de personas y nosotros teníamos una plataforma ciudadana sin recursos: o lo hacíamos de manera colectiva o sufríamos un colapso. Aún así estamos desbordados. A efectos prácticos era imprescindible hacerlo de manera colectiva. Pero además, cuando la situación es límite y de necesidades básicas, de supervivencia en este caso, evidentemente necesitamos análisis. No quiero que parezca que desprecio los aspectos teóricos pero lo que realmente transforma a las personas son las experiencias por sí mismas. Yo ya te puedo explicar a ti que lo tuyo no es un problema tuyo sino de mucha más gente, que en realidad es un problema estructural mientras tú estás pensando: “tengo que volver a mi casa. Le tengo que dar de comer a mi hijo. Qué vergüenza me da, lo mío es diferente y mucho más complicado… tú no me entiendes porque a ti no te está pasando y tú me puedes explicar misa y hasta que tú no pases por ello, no te vas a enterar de nada”. Podemos entrar en ese diálogo un poco de besugos o podemos generar espacios de experiencias compartidas donde todos y todas aprendamos. Cuando una persona llega destrozada y ve que otras 100 están mal o peor que ella, esa situación genera un efecto terapéutico que no hace falta interpretar porque se da cuenta que se trata de  un problema estructural colectivo.

- Decidimos aprender a traducir de manera comprensible ese lenguaje tecnócrata cuya función es hacer oscuro e impedir el acceso al conocimiento. Entonces ya no era solo asesoramiento sino que nos estábamos formando. Lo que siempre hemos explicado en la plataforma es: “Aquí hay una vulneración de derechos como con muchos otros. Hay que cambiar las leyes”. Ni el mejor de los abogados aunque tuvieras dinero para pagarlo, podría arreglar un problema de leyes injustas. Hay que cambiar las leyes pero mientras no cambiemos las leyes tenemos que buscar mecanismos para hacer frente el día a día y ver cómo resolvemos esto. Ese fue uno de los aprendizajes. Aprendimos lo bueno que eran la frescura y la creatividad pero al principio no supimos hacer una estrategia más compleja, con objetivos a largo plazo y ambiciosos pero también a corto y a medio plazo… Hablamos con bancos, con Comunidades Autónomas, con juristas, presentamos escritos en los juzgados, agotamos todas las vías y sobre todo, buscamos generar herramientas que todo el mundo pueda hacerse propias para defenderse. En este asesoramiento colectivo responsabilizamos a la gente porque si no somos responsables, no tenemos capacidad de cambiar las cosas. Nadie te va a defender mejor que tú misma. Por lo tanto tú debes ser la protagonista de la lucha para defender tu caso. Se puede resolver, aunque te digan que no.

 

DEL EMPODERAMIENTO PERSONAL Y COLECTIVO A LA DESOBEDIENCIA CIVIL

- Ahora lo tenemos más fácil porque llevamos cinco años y estamos viendo que sí se puede, los objetivos a corto plazo nos han demostrado que podemos tener pequeñas victorias, es útil para nuestras vidas y nos empodera. Le vemos sentido a movilizarnos más porque una cosa es tener ideas y otra obtener resultados en mi vida cotidiana. También decimos: “tu eres responsable de la resolución de tu caso, nadie te va a defender mejor que tú misma”. Pero la novedad y la importancia de la plataforma es que nunca más vas a estar sola. El gran enemigo en el capitalismo salvaje es la soledad de la gente. Cualquier problema siempre te va a poder si estás sola. Si estás con amigas es distinto, entonces: “juntas podemos”. Había que empezar a decirlo y empezar a hacerlo para que se pudiera comprobar. El colmo del empoderamiento y del éxito es cuando ya la propia gente afectada es la que hace todo el recorrido, que consigue llevar su caso, que consigue la dación en pago y el alquiler social. No hay nadie mejor para hacer un asesoramiento colectivo que esas personas, que ya no solo saben todo lo que hay que saber sobre la hipoteca, la negociación, cómo pisar los juzgados, sino que también saben cómo te sientes tú porque ellos pasaron por todo ese proceso antes. El asesoramiento colectivo ha sido una de las claves, también la estrategia compleja a corto y medio plazo. La estrategia a largo plazo, por otro lado, nos demuestra que plantearse grandes victorias es sensato, no es una locura utópica. Luego fue importante que pensamos la plataforma como fácilmente replicable. Cuando creamos la plataforma sabíamos que debía tener una organización territorial. Te tienes que rodear con redes de proximidad, puedes parar un desahucio con tus vecinos… El primer desahucio lo paramos en noviembre de 2010, antes del 15M, pero tuvimos que organizar un autobús desde Catalunya hasta Bisbal del Penedès. Esa no es una lucha sostenible cuando no tienes dinero. No se pueden parar 800 desahucios como hemos parado hasta ahora, montando autobuses. Hacia falta una organización territorial. La primera alianza fue con el movimiento vecinal y luego con el 15M fue un encuentro perfecto. Después del estallido del malestar que visibiliza el 15M, se generan asambleas en todos los pueblos y ciudades. El 15M, rápidamente, después de encontrarse en las plazas, incorpora la lucha de la PAH. Para la PAH fue perfecto porque justo en ese momento necesitábamos la expansión territorial. Sin recursos no puedes crearlo así como así. En Catalunya ya se había creado ese movimiento, con un trabajo de hormiguita y con el 15M fue posible la expansión territorial a todo el Estado.

- Llegamos a la desobediencia civil, pero no llegamos porqué sí, con una idea romántica de lucha. Una cosa es que te plantees la desobediencia civil como un acto legítimo de protesta y otra cosa es que lo hagas en el contexto de una lucha articulada, donde agotas todas las vías y la única acción articulada que te queda es la desobediencia civil. Entonces miles de personas, que jamás se habían planteado ni parar un desahucio ni ocupar ni nada de nada, ven como algo evidente y sensato emplear la desobediencia civil masiva. Miles de familias, de niños a mayores se ponen a desobedecer porque es la consecuencia lógica de una estrategia compleja.

- Creamos un dispositivo fácilmente replicable que pensamos aprendiendo de experiencias previas. Cuando nació la PAH pensamos que había que cumplir unos mínimos muy mínimos: la independencia y el apartidismo, modelo asambleario, asesoramiento colectivo, gratuidad. Hicimos un manifiesto de mínimos: dación en pago, alquiler social, moratoria de desahucios y alguna cosa más, derecho a la vivienda… y a partir de esos mínimos se puede formar una PAH. Además utilizamos internet para compartir todo. Nosotros apostamos por hacer muchos videos, contando cómo se para un desahucio, cómo se hace un asesoramiento colectivo, cómo se hace un escrito para presentar al banco, para presentar a los juzgados, compartimos experiencias y conocimientos y desde la autonomía local se puede organizar todo el mundo. El gran acierto fue pensar un dispositivo fácilmente replicable.

 

PERIODISTAS Y JUECES, ALIADOS DE LA PAH

- Otra estrategia importante fue la de los medios de comunicación, explícita desde el principio, desde un análisis muy crítico de los medios, no desde una visión muy ingenua. Al contrario, ya llevábamos experiencias previas, teníamos muy claro que nosotros debíamos hacer una movilización, de la gente con la gente. En una sociedad mediática, para llegar al grueso de la gente y no solo a los activistas, hay que utilizar a los medios de comunicación, de forma crítica, con prudencia, porque también te pueden hacer mucho daño. Vivimos en una sociedad del espectáculo, que fabrica morbo con la desgracia de la gente, que busca la espectacularidad… Sabiendo eso, intentando poner límites y gestionarlo con inteligencia, pensamos que había que aprovechar todas las brechas mediáticas posibles. Haciendo diferencias, eso nos ha distanciado del 15M, de muchas asambleas que expulsaban a medios de comunicación, nosotros discrepamos completamente. No solo hay que utilizar los medios para llegar a la gente. Es cierto que internet es cada vez más un contrapoder informativo, es complementario pero no suficiente. Pero no solo porque vivimos en una sociedad mediática, es importante saber distinguir a los periodistas de las empresas mediáticas. En el periodismo hay compañeros y compañeras que creen en una información veraz y objetiva, que pelean en sus medios para colar otro tipo de información; con esos hay que tejer todas las alianzas posibles y hay que reforzarlos para que puedan dar batallas dentro de sus redacciones. Esos periodistas son aliados y no enemigos. Cuando he visto cómo a algunos compañeros de prensa los echaban de algunas manifestaciones me daba una tristeza infinita… Esto se puede extender a la justicia, tenemos una justicia corrupta y secuestrada por el interés económico pero también hay jueces desafiando al sistema; en nuestros caso nos hemos encontrado con jueces que interpretaron la ley a contracorriente para hacer justicia con leyes injustas.

- Esto que he explicado de manera resumida es un proceso de años por el que hemos atravesado grandes dificultades. ¿Qué ha pasado? Hemos crecido mucho en muy poco tiempo, teniendo muy pocos recursos y lo que claramente ahora tenemos es una crisis de organización. Tenemos clarísimo que lo que necesitamos para hacer una lucha, no sólo por la vivienda, sino en general es contar con una buena organización. Eso no quiere decir que tenga que ser vertical, jerárquica, hay que buscar otras formas de organización horizontal y asamblearia. Cuando se está hablando de 200 nodos en el Estado, imaginaros cómo se organiza eso, hay que ser rápidos para aprovechar oportunidades, pero eso no es fácil… Hay que trabajar en democratizar las decisiones y tener confianza entre nosotras para poder ser ágiles en la respuesta. Ahora estamos en cómo nos organizamos. La plataforma tiene 60 nodos en Catalunya y 200 en todo el Estado. En Catalunya nos reunimos las 60 PAHs una vez al mes en diferentes poblaciones y luego a nivel estatal una vez cada tres meses por internet, con plataformas más desiguales, unas más precarias, unas más grandes, unas muy nuevas, otras muy veteranas. Estamos poco a poco generando estructuras organizativas más complicadas que las asambleas, las comisiones y los grupos de trabajo. Utilizamos internet pero con los límites que tiene internet, en especial nuestro colectivo donde también hay mucha gente que no lo utiliza habitualmente. Asumimos riesgos como ataques de partidos políticos que nos intentan utilizar, instrumentalizar, disputas de grupos ideológicos… Ahora hemos creado una comisión de mediación interna donde participa gente veterana del movimiento y de la mediación que nos echa una mano. Estamos trabajando en un documento para hacer una normativa interna, un poco más desarrollada que esos cuatro principios básicos que hemos dicho al principio: apartidismo, asesoramiento colectivo, asamblea y empoderamiento. Estamos detallando nuestra democracia interna porque la necesitamos realmente. El siguiente paso será que cuando haya una discrepancia y la mediación no sea suficiente para llegar a un acuerdo, ¿quién juzgará? Estamos dándole vueltas al tema. La plataforma tiene dificultades y retos pero es la experiencia más maravillosa de la que haya participado jamás y lo más bonito es que estamos aprendiendo. En líneas generales y es algo que hemos ensayado con la plataforma y se puede extender, es necesario el empoderamiento para que haya un cambio real y una transformación. En un contexto de crisis de valores, es evidente que lo tenemos que hace entre todos y todas. Las vanguardias aquí no nos van a salvar, con lo cual una estrategia de empoderamiento es imprescindible.

 

CONSTRUYENDO LA DEMOCRACIA REAL

- Necesitamos un cambio cultural, no nos han educado para la democracia real. No es solo un problema de unos malos que no nos dejan participar, es que no nos han educado para participar. Hay mucha gente a la que le da pereza participar. Necesitamos crear nuestras propias escuelas de democracia, eso no se hace en dos días. Para eso nos tenemos que empoderar todos y todas, no solo desahuciados y parados. Luego, hay que generar alternativas cotidianas, no solo para hacer frente a esos problemas de emergencia, sino también alternativas en positivo, otras formas de hacer economía solidaria, cooperativas, banca ética, consumir productos ecológicos de proximidad y no de grandes superficies. Ir buscando esas alternativas sin esperar que sean la panacea y que nos cambie todo de un día para el otro. Hay que acabar con la impunidad, los corruptos del poder privado y del poder político. Mientras los corruptos en general sigan con absoluta impunidad, nunca nos vamos a creer que la regeneración democrática es posible. Hay que acabar con la impunidad, el mensaje que nos damos a nosotros mismos es que no somos capaces de organizarnos y gobernarnos de otra manera porque permitimos que los corruptos sigan allí donde están. Cuando hablamos de democracia secuestrada, de Estado fallido porque todas las instituciones están fallando, no sirven para lo que deberían servir y no nos representan, hace falta una desobediencia civil organizada. Como se ha hecho con los desahucios se pueden ocupar hospitales, escuelas, universidades para que no los privaticen. Hay que defender lo que es nuestro. Hace falta esa desobediencia civil como forma de visibilización del conflicto y forma destituyente pero también como mecanismo impositivo de auto-tutela de derechos. En última instancia hay que plantearse la regeneración democrática. Si queremos barrer a quienes están en las instituciones, hay que plantearse quiénes pueden ocupar esas instituciones. La plataforma no tiene que ser ningún partido político y no tiene ninguna intención de serlo pero sí que es un tema que como sociedad nos tenemos que plantear. Hay que crear otras formas de participación política y otras formas de gestión de las administraciones realmente democráticas, con formas de participación directa. Debe ser un proceso colectivo y amplio que ningún líder ni ninguna plataforma puede resolver en dos días.

- Yo en la PAH estoy super contenta porque llevo muchos años de activismo social y nunca había visto en ningún espacio del movimiento social a tantas mujeres que tuvieran protagonismo y donde hubiera una mezcla real entre personas migrantes y personas autóctonas. Mucha gente llega a nuestras asambleas con prejuicios racistas, asumiendo e interiorizando el discurso oficial: “como hay tan poca vivienda social, los pobres se tienen que pelear entre ellos, en lugar de que haya vivienda para todo el mundo”. Es normal que los autóctonos digan: “los migrantes nos vienen a robar nuestras viviendas. Ellos se ponen a hacer muchos hijos… Acaban de llegar y les regalan una vivienda y a mí que llevo 40 años cotizando no me dan nada”. El discurso incentivado por el poder es interiorizado por gente que llega con esos prejuicios y que los transforma sin que les demos ningún discurso antirracista. Se encuentran codo con codo con migrantes que vienen a parar los desahucios, compañeros que también les enseñan a negociar con los bancos. Ahí es donde desaparecen los prejuicios y nos damos cuenta de que hay un enemigo común, quienes están vulnerando nuestros derechos son las entidades financieras y los poderes públicos. Estas personas migrantes, acostumbradas a ser tratadas con discriminación, a ser apartadas, se encuentran en espacios con condiciones de igualdad que aprovechan para empoderarse.

- La PAH ha generado comunidad. Mucha gente habla de la PAH como una segunda familia. Es un lugar compartido que entre todas y todos hacemos crecer. En esa segunda familia, ese espacio común, sin que nadie se lo proponga como un objetivo político, se empiezan a tratar otros temas: alimentación, trabajo, cuidados. Es habitual en la Plataforma que vayan a las asambleas niños y personas en sillas de ruedas. Hemos gestado una comunidad donde todos y todas nos hacemos cargo frente a las dificultades que surjan, no solamente a las dificultades de hipoteca y vivienda. Las necesidades y los derechos son interdependientes.

- Hay una diferencia importante entre el paro y la vivienda, como lo comentamos anteriormente. La vivienda no deja de ser un bien material del que hay sobreabundancia en este país. Tenemos un problema de estafa, de política pública especulativa que prioriza la vivienda como mercancía por encima del derecho pero no hay escasez del bien. Somos el país de Europa con la mayor cantidad de viviendas vacías. Tenemos a la viviendas pero a las personas se las expulsa a la calle. Es bastante imaginable que podamos hacer auto-tutela de derechos por las buenas, por las malas tomamos las viviendas. Con el tema del empleo es más complejo, hay un cambio radical de modelo. El modelo de trabajo clásico se ha acabado, los avances tecnológicos han posibilitado que podamos hablar de repartición del empleo y de renta básica. Con el paro hay que hacer un esfuerzo más de fondo, de cambio de paradigma para enfrentarnos a ese problema. No se pueden hacer traslaciones idénticas con la vivienda. El trabajo no está ahí y lo tomo… aunque seguramente hay elementos comunes que se pueden compartir con la vivienda.

 

EL PP Y EL PSOE APOYAN A LA BANCA

- La PAH, en la medida en que es un movimiento muy pragmático, siempre ha interpelado a todo el mundo, también a los partidos políticos. Desde el principio tuvimos claro que hay un problema del modelo de democracia secuestrada y una crisis de participación política: nosotros no podemos participar en cómo se decide el modelo de acceso a la vivienda. En ese sentido somos críticos con el sistema de partidos desde el primer día y somos un movimiento pragmático que lo que hace es agotar todas las vías disponibles y al final si todo eso no funciona, llegamos de manera consecuente a la desobediencia civil.  En ese camino de agotar todas las vías, también está la interpelación a los partidos políticos que en nuestra democracia de sociedad representativa son los que aprueban o no las leyes y sus reformas. En este camino de interpelación es verdad que no todos los partidos han respondido por igual. Cuando esto no era noticia y la PAH no estaba de moda, hubieron partidos como Iniciativa per Catalunya y Esquerra Republicana que tenían representación en el Congreso, nosotras apelábamos en un primer momento en un tema que era de competencia estatal: la ley hipotecaria y la ley de enjuiciamiento civil, había que llevarlo al Congreso y estos partidos plantearon literalmente en bastantes ocasiones nuestras propuestas. Eso contrasta con el PSOE y el PP, que no sólo no aprobaban esas medidas sino que nos ningunearon y nos despreciaron como interlocutores. Además del tema de las leyes, está el tema de cómo se trata a la ciudadanía organizada, como una molestia, como gente inepta: “si quieres cambiar las leyes espérate hasta las elecciones (como si la democracia consistiera únicamente en votar cada cuatro años)”. El bipartidismo se ha identificado claramente con el foco del problema y son los grandes partidos los que están endeudados con los bancos, los que tienen una relación de dependencia del poder económico. Realmente hay una diferencia entre los dos grandes partidos y los demás. Ahora bien, también hay un problema general en la estructura de los partidos, en la configuración del sistema de partidos. Aún diciendo que no son todos iguales, hemos observado que esos partidos que nos han dado la cobertura, Esquerra e Iniciativa, que no tenían ningún poder a nivel estatal ni ninguna aspiración a tenerlo, allí donde sí tenían poder, Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, no hicieron nada. No tienen el mismo grado de responsabilidad de los grandes partidos pero su manera de actual indica algo, ¿no? Allí donde tuvieron oportunidades de enfrentarse al conflicto y a la banca, no lo hicieron.

- La única respuesta de la administración generalizada que ha habido, ha sido esto que se ha puesto de moda, llamado “mediación” y que ha dado lugar a la perversión en la mediación. Frente a un abuso de poder y de violación de derechos humanos no cabe la figura de la mediación… no se trata de dos personas que no se entienden y que no llegan a un acuerdo sino de abuso de poder y de leyes injustas. La primera en poner en funcionamiento los servicios de mediación es Catalunya, que intenta hacer un convenio con los bancos desde la cuadratura del círculo: “intentaremos resolver esto sin enfadarnos con los bancos”. Intentan por las buenas durante todo un año mientras continúan las ejecuciones y los desahucios que los bancos firmen un convenio para, en los casos de primera vivienda y deudores de buena fe (que son los que defendemos nosotros) otorguen la dación en pago y el alquiler social. Pues a esto, la banca contesta: “no tienes ninguna posición coercitiva sobre mí. No me interesa, no lo firmo”. Y después de ese fracaso de negociaciones durante un año, entonces se inventan ese servicio de mediación, donde la administración se ofrece de buena voluntad a hablar con los bancos para conseguir más alquileres sociales y daciones en pago. Como la administración no consigue esto, redefine los objetivos de la mediación que consiste en recomendar financiaciones (que es lo que le interesa a la banca) consistentes en aumentar la deuda y alargar la agonía de posponer la ejecución hipotecaria. Se acaban convirtiendo otra vez en cómplices y eso desde las buenas intenciones porque incluso hay técnicos de la administración que se lo creen. Además estas mediaciones se hacen sin buscar la colaboración de plataformas como la nuestra sino celebrando convenios con Caritas, colegios de abogados, en general entidades que no sean conflictivas. Mientras tanto las ejecuciones y los desahucios no dejaron de crecer.

 

NO ES IMPOSIBLE PONER EN JAQUE A ESTE MODELO DE ESTADO

- La democracia real es la que se construye cada día, es la que se está haciendo en la plataforma, en el 15M, en las mareas. De ahí tiene que salir la democracia que queremos. Es verdad, no nos han educado para una democracia real pero la estamos construyendo para recuperar nuestros derechos, reapropiarnos de nuestras vidas y de la política.

- Desde posiciones radicales no se le ha hecho ni cosquillas al poder y nosotros desde el reclamo tan sencillo como la dación en pago, nos han llamado terroristas y nazis. Parece que desde algo sectorial y de mínimos se está cuestionando todo el modelo. Efectivamente, si tú consigues ganar la batalla de la dación en pago –y no tengo ninguna duda de que lo vamos a conseguir eso y mucho más-. El problema que tienen los bancos ahora con la dación en pago no es económico. Lo importante es que la ciudadanía desde abajo obligue a los bancos a recular y a aceptar nuestras reglas. Ese mensaje que les parece insoportable es el principio del fin. Es el principio de la democracia. Yo creo que a partir de luchas, que pueden parecer sectoriales y de mínimos, con perseverancia, teniendo esos mínimos no negociables, de repente puedes poner en jaque a un modelo entero. Demuestras que se pueden conseguir cosas que parecían imposibles. Al final lo que sacude al modelo es que lo imposible pase a ser posible. ¡Siento mucho irme así pero tengo que tomarme un tren! Muchas gracias por haberme invitado a estas jornadas.

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