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¿Hay salida para esta crisis civilizatoria?

Tres destacados pensadores de la izquierda hispanohablante se dieron cita este jueves 19 de abril en Lima, en el Centro Cultural Ccori Wasi: Edgardo Lander y Manuel Monereo, con la moderación de Anibal Quijano. También escuchamos algunas reflexiones sobre la situación de las mujeres en Iberoamérica

Agustina Daguerre García – Feminicidio.net– 23/04/2012

Perú, Lima, 23/04/2012 – Tres destacados pensadores de la izquierda hispanohablante se dieron cita este jueves 19 de abril en Lima, en el Centro Cultural Ccori Wasi. Bajo el título “Venezuela hoy y la crisis europea mediterránea”, la Cátedra de América Latina y Colonialidad del Poder, de la Universidad Ricardo Palma, presentó las conferencias de Edgardo Lander y Manuel Monereo, con la moderación de Anibal Quijano. También escuchamos algunas reflexiones sobre la situación de las mujeres en Iberoamérica.

Entre los diversos análisis realizados, hicieron referencia a la crisis en España y la situación venezolana. También este resumen de las conferencias intenta acercar sus planteamientos a nuestras lectoras.

POCOS AVANCES DE LAS MUJERES EN VENEZUELA

Edgardo Lander es sociólogo venezolano y profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Uno de estos resultados es el desdibujamiento entre lo público y lo partidista. El partido en el gobierno es un partido creado desde el Estado en el que sus miembros son funcionarios públicos. Este hecho frena la posibilidad de generar una democracia real en el sentido de que no existe libertad política dentro del partido. Además de que se utilizan recursos públicos para el control de la propia organización, no hay una transparencia en su uso.

Según el profesor, la ausencia de una esfera pública democrática en Venezuela tiene su origen en un problema conceptual sobre la interpretación de la revolución cubana, donde no existen mecanismos de cambio frente a las demandas de la sociedad civil. Si la participación se construye verticalmente, de abajo hacia arriba, las diferencias existentes se van filtrando de tal manera que cuando se ha llegado a los organismos de representación superiores, las voces disidentes se han quedado en el camino. El Frente Francisco Miranda actúa como comisario político encargado de trasmitir las políticas de Estado a la sociedad civil, empobreciendo así los mecanismos de partición política.

Aunque en un principio la lucha de las mujeres converge con el chavismo, lo cierto es que al igual que en otros gobiernos alineados en el Alba como Nicaragua, Ecuador o Venezuela, se han dado “cero pasos” con respecto a la agenda de las mujeres y su reivindicación del reconocimiento de derechos sexuales y derechos reproductivos. Esto nos lleva a una triste paradoja: han sido los países con gobiernos conservadores y tradicionalmente alineados con la derecha, como México y Colombia, los que han reconocido el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo. En América Latina hoy, la renuncia de la izquierda a la construcción de Estados laicos y la construcción de gobiernos basados en un populismo cristiano, alejan cada día más a las mujeres de la posibilidad de conquistar sus derechos en el marco de la institucionalidad del Estado.

Este desplazamiento creciente de demandas populares de las políticas de Estado, ha desencadenado en una perdida de legitimidad del gobierno y de lo público en Venezuela.

CRISIS EN LA EUROPA MEDITERRÁNEA

Manuel Monereo es politólogo, abogado laboralista, director del Área Política de El Viejo Topo y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Fundación de Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).

A lo largo de más de una hora, Manuel Monereo explicó de manera didáctica y aguda los orígenes y razones de la crisis de Europa y los países del Mediterráneo. Para entender la crisis actual que afecta a estos países es necesario atender al entrecruzamiento de tres ejes:

La crisis financiera internacional donde los responsables de la crisis, los poderes financieros, son los encargados de encontrar una salida a la misma. En ese sentido es importante señalar el aplazamiento que ha sufrido la reforma del sistema financiero, el también conocido Plan Walker, a diciembre de 2014. Por lo que todo parece indicar que las reglas del juego económico a pesar de haber sido puestas en cuestión por la sociedad civil en países de todo el mundo, no sufrirán modificaciones.

Las crisis del modelo de crecimiento económico, en España encuentra su máximo exponente en el boom económico construido sobre la burbuja inmobiliaria: “se puso en valor todo el territorio español, sobretodo la zona costera del país” dando lugar a un experimento alquimista en el que “el ladrillo daba oro”. “Durante al menos cuatro años España construyó más que Francia y Alemania juntas” y como resultado tenemos en el país “entre un millón y dos millones de viviendas vacías”.

En España gran parte del déficit del país es consecuencia del endeudamiento de la banca y las grandes empresas. El problema de la deuda privada es también de solvencia, probablemente “gran parte de lo que la banca tiene como activo sea aire”. Los planes de ajuste estructural tan bien conocidos en Latinoamérica y que ahora se están aplicando en toda Europa para obligar a desmantelar el sistema de bienestar, no están diseñados para salvar pueblos, sino para “rescatar a prestamistas que quieren cobrar lo que se les debe, como en el caso de Alemania”.

La caída del muro de Berlín y la disolución del Pacto de Varsovia en 1989, precipitaron la desregularización de los mercados, como muy bien explica Naomi Klein en su libro y en el documental basado en su libro “La doctrina del Shock”. Según el profesor Monereo el proceso de integración europeo estuvo dirigido a generar un poder estructural que siempre acabará beneficiando a los poderosos. Así se creó una integración regional basada en el uso de una moneda común, el euro, divisa que a día de hoy al igual que ocurre con la banca “es demasiado grande para caer, pero también demasiado grande para ser salvada”. “El euro con el respaldo de 17 países permitió vivir como si el déficit no tuviera importancia”. Pero este proceso lejos de acercar a los países miembros, fue la base de una creciente desigualdad entre países, que ha generado un centro y distintas periferias.

El centro estaría constituido por los países de la Europa rica -Alemania, Francia y los países nórdicos-, de todos estos Alemania es la potencia hegemónica que controla las reglas del juego y que de manera premeditada “planeó arruinar a sus vecinos”. Este proceso no fue iniciado por la democraciacristiana alemana sino por el canciller socialista Gerhard Schröder, que eligió como modelo de desarrollo durante su gobierno deprimir la economía interna, los derechos, salarios y capacidad económica de la sociedad civil alemana, al mismo tiempo que aumentaba su capacidad de exportación dentro de la Unión Europea. Alemania es a día de hoy el principal prestamista de la Unión Europea, país con el cual Francia, España y Portugal tienen sus principales déficits.

La primera periferia sería el sur de Europa (España, Portugal, Italia y Grecia) o los países tradicionalmente pobres de Europa; la segunda, los países del Este de Europa, que fuertemente endeudados con la potencia alemana, se encuentran bajo el control geopolítico de este país, haciendo de esta forma realidad una pretensión de dominio que se remonta hasta la Segunda Guerra Mundial.

Los recortes a los salarios directos, indirectos y diferidos en toda Europa tienen como objetivo “domar a las clases trabajadoras”. Al mismo tiempo cuando“desestatizas políticas sociales, las estás familiarizando”. Esto quiere decir que la crisis actual no ha provocado una quiebra total del sistemaporque las familias, están amortiguando los niveles de empobrecimiento de los individuos. En ese sentido, “algunas economistas como Amaia Pérez Orozco, hablan de una crisis de cuidados”, donde las mujeres asumen la mayor carga de trabajo no computado por los indicadores de la economía formal pero que resultan fundamentales para garantizar la sostenibilidad de la vida.

Sin embargo, esta crisis no se ha quedado sin respuesta. “Los cambios vividos en el norte de África son relativamente parecidos a los cambios vividos en las periferias europeas”. La exigencia de las revoluciones europeas y norafricanas puede resumirse en la reivindicación de una “democratización social”. Los indignados en España que tomaron las calles en el 15M forman parte de ese “precariado” denominado por Manuel Castells, gente joven sobrecualificada para el mercado que ha sufrido de manera directa “las tijeras entre ocupación y formación”. Estas personas han sido víctimas también de otro fenómeno que la crisis ha originado: la ruptura de la “división intelectual y manual del trabajo”.

Estamos asistiendo a un “gran caos sistémico”, a una “gran transición sistémica”. Pero, ¿hay salidas a esta crisis civilizatoria?

Para hacer frente a todo esto “en primer lugar se necesita un buen diagnóstico de la situación, saber qué pasa y por qué. En segundo lugar, hay que tener principios, porque los principios nos permiten criticar la realidad existente y sentar las bases para la construcción del futuro que queremos”. Es necesario impulsar el derecho de la sociedad a defenderse del Estado y “reivindicar el poder constituyente” como una forma de “limitar el poder del Estado” y obligarlo a “desglobalizar” el poder financiero.

El profesor Anibal Quijano, sociólogo, teórico político peruano y uno de los principales referentes de la teoría decolonial, y al que nos quedamos can ganas de escuchar más, cerró las conferencias recordando que estamos asistiendo a cambios de “dimensiones oceánicas” que han dado lugar a nuevos patrones de conflictos que ponen en el centro del debate la necesidad de “desmercantilizar aquello que sirve para vivir”. Estamos por tanto, ante “nuevos horizontes y nuevas opciones de cambio”.

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